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La Primavera Truncada

Índice "Cuentos de siete días"

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 Opiniones al respecto... 1.- Compañero: Cuando me pediste que te diera mi opinión respecto de cual cuento me había parecido mejor, me dejaste perplejo y me obligaste a realizar una nueva lectura, siempre pensé que era una autobiografía, por tanto, no puedo calificar cuál de los días me gusta más. La semana relatada tiene el valor de contar una vida, muchas historias de muchas semanas, de los compañeros que fueron construyendo el camino que nos permite conversar sobre la dignidad de un pueblo, que jamás será doblegado, nadie ha dicho que el camino es fácil, nos ha tocado vivir momentos maravillosos y otros de una tristeza, alguna amarguras y grandes penas de nuestros compañeros y compañeras caídos en esta lucha, porque acá nadie puede morirse, todos y todas van a vivirse.   Ese es quizás el gran relato de la semana, nadie está muerto vivirán en nuestra conciencia, vivirán en cada puño, vivirán en cada lucha, vivirán en cada triunfo de las fuerzas populares. Tu relato del a sem...

Cuentos de siete días

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      Víctor Villagra   La primavera truncada         Original de Gustavo Paredes Villagra Impreso en ArteSur Ediciones populares Pargon Inscripción: as19562022 Primera Edición Año 2023         “SI NO ME ES POSIBLE REALIZAR MI IDEAL, QUIERO POR LO MENOS, IDEALIZAR MI REALIDAD” Héctor Bianciotti          PRÓLOGO  A veces, la realidad se confunde con los deseos del Ser, del Yo objetivo. La idealización de nuestra vida presente va surgiendo empíricamente desde el interior subjetivo del pensamiento lógico, que ha sido permeado por la ideología dominante y que, se va desarrollando, encriptado subverticiamente en el yo del ser ideal, único, que en definitiva, es un ser social; un “Ser” determinado arbitrariamente por la infraestructura piramidal que define, desde una preconcebida visión dominante, el bien y el mal… todo lo cual es cuestionado ardorosamente por esa juventud vital y puesto cabeza abajo po...

Del amor al odio

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  LUNES           Del amor a la desesperanza   Era un día más en Santiago de Chile, al final del otoño. El tablero de ajedrez se mezclaba con los recuerdos de las horas pasadas y las piezas que ocupaban los espacios del emplazamiento bicolor, se diluían como imágenes intrascendentes de mayoritarios peones, en mis espacios mentales… Todavía llevaba el recuerdo de la impresionante marcha del pueblo, frente al Palacio de La Moneda en los días anteriores, cuando expectante la busqué, entre el mar interminable de obreras y estudiantes, a ella… la altiva y extrovertida jovencita, la que me des-concentraba con su presencia, esa mujercita llena de juventud y sagacidad, la compañera Cecilia.    Ese día pasado, la busque en la interminable columna obrera, puesto que el día anterior, en la federación de estudiantes secundarios nos habíamos puesto de acuerdo en que, debíamos estar presentes, junto a...

La Ultima Canción

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  MARTES       La Última Canción    Desperté solo en nuestra cama, ese martes 11 de septiembre de 1973. Joan y Manuela ya se habían marchado al Liceo Manuel de Salas como todas las mañanas. La ducha estaba fría, como la mañana nublada y melancólica… De pronto Mónica golpeó la puerta del dormitorio con premura. – Don Víctor… -   exclamó tras la puerta; - venga rápido, en la radio están hablando los Militares y solo ponen música marcial.   Me sequé a la rápida y me puse la ropa. Llegue a la cocina y tomé la tasa de café que me había preparado Mónica, quien me miraba con cara de preocupación. En la radio comencé a buscar sintonías que fueran afines al gobierno para informarme de la situación… Radio Magallanes estaba transmitiendo y en ese momento, ingresa Joan por la puerta de la casa. – Parece que está ahí, - nos decimos al instante; – que ya ha empezado. – Eso no va… - me dice Joan refiriéndose a la inauguración de la exposi...

Una Pesada Carga

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   MIERCOLES     La pesada carga       Esa madrugada del día miércoles, estaba fresca. Era el final de un invierno frío y nuevamente la primavera comenzaba a mostrar su luminosidad sobre la Cordillera de Los Andes. Yo, vestía de civil y preparaba los elementos que conformaban el escaso “cargo militar”, para entregarlos en el almacén de material de guerra, revisando que no me faltaran prendas ni utensilios, puesto que serían descontados del paupérrimo pago final, correspondiente a mi retiro del servicio militar… el largo periodo de enclaustramiento había terminado por fin y, la libertad, se presentaba con incertidumbre frente al día a día que se asomaba por delante. Un incierto futuro llegaba con el sol de la mañana.   La vorágine inicial se volvió taciturna, ante la burocrática gestión del “licenciamiento”, sujeto a la condición de “soldado reservista” que entregaba el Régimen Militar, condición civil para mantener el control s...