Cuento de los Ochenta

 

 JUEVES

 

 


 

 

 

 

El Pueblo me necesita

 

 

 

 

Caminaba por un portal de Santiago sumido en mis pensamientos.

La plaza de Armas, se encontraba concurrida por ancianos sentados en las bancas de hierro forjado, dando migajas a las palomas que se amontonaban para disputar la comida. Algunas jóvencitas, delgadas y con ropa ligera, fumaban en el portal de calle Compañía, ante la mirada de los hombres que caminaban pasando frente a ellas; estas, los invitaban ofreciéndoles pasar el rato en cafeterías de dudosa reputación.

 

La locomoción colectiva, provocaba intervalos de transeúntes que cruzaban entre los vehículos. Un par de niños andrajosos, frenaron su carrera para mirar a los Policías montados sobre brillantes caballos que, bajo una imponente palmera, observaban en atenta mirada, el trajín de las personas durante la mañana, frente a la Catedral, templo católico que dejaba abiertas sus ornamentadas puertas de madera. En la calle que enfilaba al costado de estas, por la vereda de enfrente, otras mujeres de cortas faldas, invitaban a los transeúntes a bajar a la planta inferior del Centro Comercial que, caracoleaba con una vereda balcón en espiral, entre el tercer piso y el primer subterráneo. Eran los nuevos y deprimidos “caracoles” para el comercio de los productos importados libres de impuestos de Asia Pacifico y China, de acuerdo al modelo económico comercial impuesto por el Régimen militar, que era asesorado por los jóvenes economistas burguesitos, denominados “Chicago Boy”, los que habían recomendado aplicarlo para aprovechar las “ventajas comparativas” que ofrecía el comercio internacional del neoliberalismo y que, poco a poco, remplazaban la manufactura nacional en continuas oleadas de quiebras.

 

El trabajo de ventas a crédito de electrodomésticos, que había aceptado, para una casa comercial nueva, compuesta de una oficina sin grandes almacenes y que distribuía productos fabricados por las industrias Nacionales, era hasta ahora, un mal negocio para mí. La cartera de clientes con la que contaba, compuesta mayoritariamente por la familia, se había terminado y solo había realizado una venta, en un convenio de compra con el quincuagenario Tío Eugenio. No había más clientes conocidos ni otras ventas cerradas ese mes, por lo que la meta determinada por la casa comercial, no estaba cumplida y al tener solo un contrato por comisión de ventas, no tendría sueldo ese mes. Me sentía timado por empresarios estafadores.

 

La crisis bancaria con la burbuja crediticia, producto del sobreendeudamiento de las clases medias y bajas, sumado al alza del costo de la vida y la cesantía que había dejado cientos de familias endeudadas gracias al modelo de Milton Friedman apodado “el ladrillo” e introducido por los jóvenes estudiantes de la escuela económica de Chicago, comenzaba a desmoronarse a causa de la ausencia de trabajos productivos por la conversión industrial manufacturera en quiebra, y su reorientación  hacia el modelo exportador solo de materias primas.

 

Las profundas reformas neoliberales realizadas sin contrapeso politico producto del exilio, la persecusión y el exterminio de los opositores que en Dictadura carecian de expresión politica o social pública, tanto en las poblaciones y en el ambito del trabajo; bajo el Régimen de facto que, había jibarizado e inmovilizado al sindicalismo y que, para mostrar a la comunidad internacional una aparente normalidad en lo laboral, era dominado y dirigido por el empresariado con “dirigentes sindicales” elegidos por estos, entre los trabajadores mas serviles.

Pero el pueblo, buscaba formas de contención a la barbarie dictatorial. Una masa de obreros, desplazados de sus fuentes laborales y los jóvenes estudiantes, se integraban al espacio poblacional y organizativo que promovían las comunidades cristianas, estableciéndose éstas en el espacio popular de mayor resistencia al régimen y su modelo de sociedad.

La Comunidad Cristiana de la población, desarrollaba proyectos juveniles recreativos, asistenciales y colaborativos, para ayudar en organización social como forma de solucionar en parte el déficit alimenticio familiar y de recreación infantil… Las Colonias Urbanas Populares y los Comprando Juntos surgieron en su seno.

Yo entretanto, sabiendo que no tenia pasta para el comercio y las ventas, llevaba casi dos meses postulando a un trabajo de Seguridad en el que se habían presentado cientos de jóvenes y después de semanas esperando saber sobre la selección de postulantes, fui citado a un nuevo proceso de exámenes en un grupo de 50 postulantes, de los cuales quedarían solo una veintena… esa, era la única alternativa de tener un contrato de trabajo; la otras opciones laborales eran el Plan de Empleo Mínimo municipal y el apoyo indirecto familiar, con trabajos esporádicos por cuenta propia. La participación en estas organizaciones sociales, de apoyo y subsistencia, me acercó al trabajo político ideológico clandestino, del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, que accionaba en estas instancias de organización popular.

 

El desarrollo de estas, nuevas formas de participación al alero de las pastorales obreras y juveniles, dieron un nuevo impulso a la lucha reivindicativa poblacional y su analisis de comprensión-negación del modelo de mercado, sudo a la represión por parte del estado policial-militar y dictatorial, para contener las pocas manifestaciones de masas, impulsaron en el pueblo la organización, la lucha y la conciencia reivindicativa, hacia formas de participación democrática y lucha defensiva, anti-neoliberal y anti-dictatorial, abriendo espacios comunicativos hacia la conciencia, hacia la organización y hacia la lucha politico revolucionaria.

En la Comunidad Cristiana primero y posteriormente en los Comprando Juntos, una organización colectiva de apoyo mutuo, que proveía además de insumos para las “Ollas Comunes”, buscaba la forma de sobrellevar mi juventud y mi existencia; después de mezclar el voluntariado en la organización social y realizar trabajos esporádicos, entregábamos entretención infantil en rutinas de payaso, con mi amigo Charly Bessolo y Fernando Collado, un seminarista que conseguía los trabajos, eventos circenses, por medio de la Universidad Católica, en cumpleaños y fiestas infantiles del “barrio Alto”, o de forma gratuita también, en las Colonias Urbanas Populares; y de vez en cuando, trabajaba en la construcción, en uno que otro “pituto” que me conseguía el tío Francisco, que era administrativo de una Empresa Constructora.

 

Así, entre pitutos, fiestas, reuniones y eventos de teatro infantil, comenzó el “pololeo” noviazgo con Cecilia, una hermosa Monitora recreativa, de las Colonias Urbanas Populares y auxiliar de Biblioteca, de la Comunidad Cristiana, además de ser una amiga por años de encuentros, en la calle de la población y la plaza de juegos infantiles. Sumado al romance, se produjo también, el término del proceso de selección laboral y una vez firmado el Contrato de trabajo, comencé mi carrera en Seguridad Privada.

 

                   Me caso en diciembre. – dije pausadamente en un almuerzo de familia. Mi madre, sorprendida me observó sin decir nada. Mis hermanas, que también se encontraban comprometidas, me felicitaron.

                   Esto si que es sorpresivo… - Comentó Nancy, mi hermana mayor y consejera. – Lo tenías guardadito…

La familia comenzaba a disgregarse en proyectos personales, todos en un solo año, iniciando los hermanos nuestra vida independiente en un periodo de zozobra económica nacional. Era el comienzo de la década, de los años 80.

 

EL año 1980 para el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, llegó sorpresivamente… con un sustento reivindicativo y organizativo de lucha poblacional, que se tradujo en las primeras exigencias politicas del pueblo, exigencias plasmadas ese año, en el Pliego de los Pobladores de Chile.

El Pliego del Pueblo era un “pliego politico reivindicativo” que reclamaba por soluciones a los problemas del hambre, de los empleos precarios, de la ausencia de justicia en materia de violaciones a los Derechos Humanos y a la restitución de los derechos civiles, que era resumida en la exigencia de Libertad. Todos estos temas, fueron acordados en el Congreso Poblacional de 1981, evento impulsado por el MIR, que aglutinó a la organización poblaciónal identificada con la izquierda, mientras las medidas economicas, producto de la quiebra de cuatro Bancos e igual numero de Financieras a fines de ese año, sumado a la rebaja de salarios del Sector Público, realizadas por el Régimen Cívico Militar; provocaban el inicio del decline económico del Régimen y el intento de salvar el desastre, por medio de algunas medidas que, el Dictador General Pinochet, había denominado como “capitalismo popular”, donde el Estado asumía los costos del endeudamiento privado de los grupos empresariales, e implementaba la socialización de la deuda bancaria, para el salvar la Banca Privada… Se había implantado a la fuerza, con las armas de la Nación, un modelo capitalista para las ganancias y socialista para las perdidas, todo a costa de un Estado Nacional que el nuevo modelo económico, había jibarizado.

 

El pueblo y sus organizaciones comienzan a movilizarce lentamente; los partidos clandestinos de la izquierda, forman el Movimiento Democratico Popular MDP; los trabajadores de esos partidos, organizan el Comando Nacional de Trabajadores CNT y el 14 de diciembre de 1983 es fundado el Frente Patriotico Manuel Rodriguez FPMR, una organización de resistencia armada contra la Dictadura, como brazo militar del Partido Comunista.

 

Ya en febrero de 1984, en una visita del Dictador a Punta Arenas, el pueblo lo recibe con pifias en la Plaza Muñoz Gamero, terminando con represión desatada que es registrada por la Red Austral de Televisión Nacional y la detención de quince personas, registros que son ocultados por el régimen.

La movilización de sectores de la población, en las celebraciones del dia de la mujer en marzo, provocan un estado de efervecencia social y disturbios, que induce al gobierno a decretar el Estado de Emergencia en el Pais, que es respondido por el Comando Nacional de Trabajadores con un llamado a Protesta Nacional; la jornada del 27 de marzo deja un saldo de seis muertos producto de la represión de los aparatos de seguridad. Cuatro militantes del MIR se asilan en la Nunciatura apostolica, obligando al dictador a concederles salvoconductos para dejar el país, los primeros dias de abril... Como respuesta, el régimen exije a la Corte Suprema dictar condena de prisión contra Manuel Almeida, presidente del MDP por promover la paralización de actividades e insitar al derrocamiento del gobierno; terminando ese mes con una ola de atentados con bombas en Santiago, efectuada por el Frente Patriotico Manuel Rodriguez, incluyendo una que provoca el descarrilamiento del tren Metropolitano y el secuestro de Gonzalo Cruzat de 11 años, hijo de un empresario que paga un cuarto de millon de dolares americanos por su liberación.

El primero de mayo, una gran concentración por el dia del trabajador, convocada por la CNT desemboca en protestas que son reprimidas en el Parque O’Higgins, a lo que el regimen militar publica la denominada “Ley Antiterrorista” con la cual el día 10 de julio, son expulsados los dirigentes comunistas Jorge Insulsa y Leopoldo Ortega.

El Pliego de los Pobladores de Chile, fue ratificado en el encuentro unitario de dirigentes poblacionales del 5 de agosto de 1984… Pliego que fue entregado en la Oficina de Partes del Ministerio de la Vivienda el 9 de agosto de ese año, además de ser publicado en algunos medios de comunicación alternativos a los medios oficiales estatales y privados, como una “Carta Abierta al Ministro de la Vivienda”.

En este Pliego, firmado por la Coordinadora Metropolitana de Pobladores, el Movimiento Poblacional Dignidad y la Coordinadora de Organizaciones Poblacionales COAPO, se identificaban los grupos poblacionales particulares con reivindicaciones específicas, definidos en las “Familias sin casas y allegados”; “de Campamentos”; los “Asignatarios de la Corporación de la Vivienda – Servicio del Seguro Social”; los “Adquirentes por Asociaciones de Ahorro y Préstamos”; los “Pequeños propietarios”; se sumaban los arrendatarios de los “Cités, Conventillos y los amenazados por lanzamientos y remodelaciones”; un amplio abanico de organizaciones de izquierda, apoyadas tambien por los clandestinos partidos, Comunista y de corrientes Socialistas. En el Pliego además, se agregaban alrededor de una treintena de organizaciones poblacionales territoriales.

Era un momento de efervecencia popular y yo me encontraba abocado a mantener mi estresante trabajo de seguridad privada, a afiatar mi familia que comenzaba a crecer con el embarazo de Cecilia y gracias, a la estabilidad laboral y económica, con ayuda de algunos compañeros dirigentes, profesionales, tanto de Colonias Urbanas, de Comunidades Cristianas y organización Popular, como de la ONG que las financiaban, pude adquirir un departamento con credito hipotecario a largo plazo… el suicidio económico del momento, usado para esclavisarme al sistema crediticio.

La voragine social de necesidades insatisfechas se plasmó en la consigna Pan, Trabajo y Libertad… el ejercito de sesantes del modelo económico, se volcó a los respectivos municipios y pasaron a conformar las filas del PEM y POJH, un ejercito que, con sus palas y picotas, marchaban y se organizaban, tomaban consciencia, coordinaban acciones para demostrar su malestar apoyados por cuadros y dirigentes políticos de los partidos clandestinos y, una vez compartimentados, se sumaron al Pliego de los Pobladores de Chile… Comenzaba la gestación del Paro comunal.

Para llegar a ese momento la COAPO avanzó en la resolución de tres momentos a lo largo de todo el proceso: el de construcción y desarrollo de los pliegos o plataformas de lucha por localidad. El de fortalecimiento y articulación de las Instancias de coordinación de las luchas poblacionales, es decir de las coordinaciones de agrupaciones poblacionales por localidad y, el de desarrollo de una dinámica de luchas ofensivas, de acciones directas de masas; la olla común, la marcha y la presentación de los pliegos”… constata en un documento de analisis un dirigente del MIR, para sustentar el momento de ascenso en la lucha de masas contra la Dictadura, que antecede al Paro Comunal y las posteriores Protestas Nacionales.

El Paro Comunal se define para el dia 26 de julio de 1984; Era el producto de un largo y extenso trabajo de masas del MIR y sus organizaciones sociales poblacionales, que se apoya en alianzas sociales y políticas con los sectores de la izquierda clandestina. Este momento, deberia significar el punto de inflexión en la perspectiva revolucionaria del Partido MIR, un salto cualitativo desde las luchas reivindicativas de los pobladores, negadas y reprimidas por los Alcaldes que usaban las fuerzas represivas para inmovilizar al pueblo… debería ser el detonante, que elevara la organización popular hacia un nivel de conciencia política antidictatorial, antineoliberal y democrática popular. Es el inicio del movimiento insurrecional que provocará, con el pasar de los meses y años, la futura derrota ideológica de la Dictadura Militar.

En el día fijado se ejecuta el Paro Comunal de Pudahuel; los trabajadores y pobladores de la Comuna se movilizan tras la consigna asumida… exigen Pan, Trabajo, Justicia y Libertad, los vecinos desde sus casas aplauden, pierden el miedo, los apoyan… cortan las calles y se llenan de panfletos llamando a la Resistencia y a la rebelión, la represión se desata pero no puede evitar la movilizacion del pueblo que despierta, consciente de su poder… la doble jornada de Protesta Nacional el 4 y 5 de septiembre, deja un saldo de 150 heridos y una decena de muertos, entre ellos el sacerdote de la población La Victoria, el Padre Andres Jarlan.

En los días posteriores la lucha se agudiza, en noviembre una bomba explota contra un bus de Carabineros en Valparaíso, el dictador declara Estado de Sitio, pero no se detiene la protesta; yo observo el devenir y el arrojo del pueblo, pienso que me necesita y mientras tanto, me consumo en la comodidad de mi trabajo, que les brinda seguridad a los opresores… algo debo hacer, es el momento. Mi trabajo social pasa a ser político clandestino; comienzo a brindar apoyo logístico a los grupos milicianos, mi vivienda familiar, el Departamento que era visitado con frecuencia por amigos de la Capilla, queda disponible para reuniones clandestinas en mis horarios de trabajo… Cecilia con nuestro bebé, se encargan de recibir a los grupos de Resistencia y Brigadas Rodriguistas en formación, mientras ella, hija única con el niño a cuestas, visitaban a mi suegra en la población.

Mi situación se vuelve compleja, el ambiente laboral se torna insoportable y sobreviene mi despido del trabajo de seguridad, los dividendos del credito hipotecario se acumulan en una deuda imposible de pagar… el Banco procede al Remate de muebles y del departamento... con Cecilia y el niño, somos desalojados sin contemplación.

 

Nos sobreviene el año 1985 como allegados en casa de mis padres, marzo es sacudido  por el terremoto 8.2 Richter que deja mas de 170 muertos y miles de heridos de la zona central, decretada zona de catastrofe… la casa de mis suegros queda con un tercio derrumbada; como dueño y trabajador del POJH, se acoge al “prestamo de reconstrucción” y con esos escasos recursos, la reconstruimos a pulso familiar, mis “pitutos” en construcción me ayudan a levantarla, con espacios suficientes para mis padres politicos, Cecilia, nuestro hijo y yo. Todos en “comunidad familiar”

Ya instalados, en esta nueva realidad, gracias a nuestros profesionales conocidos del MIR, ingreso “para remplazos de trabajadores” a la Clasificadora postal de Correos de Chile.

Sentado en el mueble de “casillas clasificadoras postales” reaparece el abastecedor de correspondencia para clasificación, con las cajas repletas de sobres… es un joven delgado, con una barbilla de chivo, que nos observa y entabla conversación sobre la contingencia nacional; refuta a otro joven de planta en la clasificadora que, se muestra conforme, del sueldo que recibe en correos… en una simple ecuación matematica, el “flaco” deja demostrado que el sueldo no alcanza a cubrir las necesidades básicas de sobrevivencia. Terminado el turno, a la salida del edificio, me encuentro con el flaco y le reconozco lo acertado de su argumento. Se identifica como Miguel Angel y como poblador de la Villa Francia.

En conversaciones posteriores, por la forma de argumentar descubro que es militante del MIR y que su acción politica radica en gestion de comunicación y propaganda.

 

Terminaba el mes de marzo y nuevas bombas, una en Concepción, deja dos agentes de la Central Nacional de Informaciones muertos; y otras, en el banco Osorno de Valparaiso y en la sede del periodico La Nacion, dejan varios heridos. La represión nuevamente se desata y en Villa Francia son asesinados los hermanos Rafael y Eduardo Vergara Toledo; ambos militantes del MIR… Sumado a esto, son secuestrados por personal civil de carabineros, tres miembros del Partido Comunista; Santiago Nattino, Jose Parada y Manuel Guerrero, quienes son asesinados y aparecen posteriormente degollados en un camino rural de la zona poniente de Santiago.

 

Todos estos hechos eran ocultados, o disfrazados con información falsa que, la Dirección Nacional de Comunicación Social, DINACOS, entregaba a los medios de información pública para ser difundidos. Los diarios, revistas, periódicos, las radioemisoras y la televisión, que en su mayoría pertenecía a empresarios privados, no contaban con independencia periodística y las noticias, debían ser aprobadas por la DINACOS en estricto control informativo. Todo lo contrario a lo ocurrido en el gobierno de la Unidad Popular, donde había existido libertad de prensa total, permitiendo además que los medios de la derecha desinformaran para crear un ambiente de inseguridad y miedo, bloqueando la gobernabilidad, llamando a la sedición.

Con Miguel Ángel, nos articulamos en la clasificadora de correos, para despertar conciencia entre los trabajadores, de la situación de pobreza y de crisis económica social, que se agudizaba con las políticas implementadas por Junta Militar. Decidimos gestionar un volante impreso denunciando las violaciones a los derechos humanos y los crímenes perpetrados contra los luchadores sociales, para incluirlos entre las cartas que salían al exterior del país; Miguel se encargo de imprimir los volantes en una maquina imprenta gestionada por el partido.

 

Por contacto de Miguel Ángel también, comencé a escribir artículos y cooperar en la grafica artística, por mi supuesto talento en el dibujo y las letras, para el boletín de la Vicaria Pastoral Obrera de la zona Poniente y conocí a Luchito de la Villa Francia, que trabajaba en el taller imprenta de la Vicaria, quien me incentivó a cooperar en otros boletines informativos populares, que editaban a organizaciones poblacionales con apoyo de algunas ONG. Nos entregamos, con Miguel Ángel, exclusivamente al trabajo de propaganda y comunicaciones en la zona oeste del Partido.

 

Producto de la permanente y sistemática represión de la CNI contra los partidos clandestinos de izquierda, las divisiones y conflictos internos del MIR sumado a la implementación de la  teoría del “Foco revolucionario”, teoría resistida por algunos compañeros, puesto que exponía el voluntarismo militar de los militantes y provocaba una considerable perdida de cuadros políticos militares, debilitando además, la compartimentación en la resistencia y exponiéndola a la infiltración represiva, o a la permeabilidad de la contrainteligencia partidaria, nos fuimos distanciando en el trabajo político con Miguel Ángel.

 

El trabajo voluntario en las Colonias Urbanas por mi parte y también de Cecilia, producto de los problemas laborales económicos, la maternidad  y el nacimiento de nuestro segundo hijo, se fue diluyendo; y con Charly, que había encontrado su camino ingresando a la universidad, más la consagración al sacerdocio de Fernando Collado, el trabajo circense y teatral, ya no era una opción, por lo que con mi hermano, junto a otros amigos aliados políticos, iniciamos una “unidad económica” laboral, dedicada a los servicios gráficos a empresas, que me acercó al Partido Comunista, por lo que, quedo “descolgado”  del MIR e ingreso como dirigente poblacional y editor de un medio micro medio informativo, en la Metropolitana de pobladores, que organizaba a la población, por el grabe problema del nulo acceso a la vivienda digna.

 

Mientras tanto, el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, pasaba de los atentados contra las torres de alta tensión eléctrica en las protestas, al de solucionar el hambre en las poblaciones, entregando comida directo de los camiones asaltados, que abastecían las cadenas de supermercados y distribuidoras de carnes, abastos y cecinas.

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