El Grito Por La Vida
DOMINGO
El Grito por la Vida
Era temprano ese día.
El olor a neumático quemado y el picor del aire, dejado por las lacrimógenas en la población, me provocaron un involuntario estornudo que rompió el traquetear de mis pasos.
Estaba calida la mañana de febrero del 87… Me había invitado la hermana Anhelé, monja de la congregación Preciosa Sangre, a un desayuno donde revisaríamos la invitación que me había hecho, para cooperar en un boletín en formación, que sacaría próximamente el Comité por la Vida de Pudahuel.
Llegue sin problemas por la avenida José Joaquín Pérez hasta el Centro Ecuménico de la Parroquia, ingresando al local de CRIDEPU, que se encontraba al costado oriente, en la esquina con la calle Huelen. La hermana Anhelé se encontraba allí, junto al Padre Antonio y un par de compañeras del comité.
– El, es Víctor Villagra – indico la hermana Anhelé a los presentes, mientras me invitaba a sentar. – Bienvenido al comité, compañero.
La marraqueta crujiente, con huevo revuelto y el café, estaban deliciosos y la conversación, amena. Me ofrecían ser el Editor, ad honorum, del micro medio informativo popular, junto con aportes periodísticos además de la diagramación del boletín… el “totalis tantum crimen”.
Una carta desde el extranjero, con un gran saludo de Carmen Gloria Quintana, al comité por la vida Rodrigo Rojas Denegri, me fue entregada como material para el primer numero… había que escribir un artículo sobre el caso “quemados” que se encontraba entrampado en la justicia, ya casi por un año.
El comité por la vida se había gestado a fines del año 1986, en agosto, después de la gran efervescencia de las protestas del 2 y 3 de julio, y del asesinato a manos del ejército, de Rodrigo Rojas Denegri, junto a las graves quemaduras inferidas a Carmen Gloria Quintana.
La Comisión Anti Represiva CAR de Pudahuel, junto a los cristianos por los Derechos del Pueblo CRIDEPU, en un acto cultural para reunir fondos en ayuda a la hospitalización de Carmen Gloria, convoco a la formación de un comité de ayuda; se sumaron organizaciones populares, de presos políticos, sacerdotes, diáconos y comunidades cristianas.
Se organizaba en solidaridad con Carmen Gloria, cuando se encontraba debatiendo entre la vida y la muerte en un hospital, es entonces cuando surge la idea de formar el “Comité por la Vida Rodrigo Rojas Denegri”, como instancia de denuncia, formación e información a la opinión publica, exigiendo que se ponga fin a cada una de las acciones represivas, situaciones de injusticia y atropello a los más elementales derechos humanos.
En los días siguientes al desayuno en el Centro Ecuménico, me dediqué a la tarea de recopilar información oficial y extraoficial del “Caso Quemados”. Entre la rabia, por la tergiversación de los hechos propiciada por los medios de comunicación oficial, que controlaba la Dirección Nacional de Comunicación Social DINACOS y la impotencia, por la denegación de justicia que practicaba el Poder Judicial, manejado por el régimen por medio de la Dirección Nacional para la Justicia Militar, los antecedentes y la maquina de escribir comenzaron a plasmar el articulo.
“FFAA... Muerte y atropello a los derechos humanos.
Faltaban algunos minutos para las ocho de la mañana, del día miércoles 2 de julio de 1986... Una camioneta Chebrolet C-10 de color celeste, viro rápidamente por la pequeña calle Hernán Yungue, en persecución de unos jóvenes que, corrían a ocultarse, después de un tiroteo en la esquina de General Velásquez. De ella bajaron, coordinadamente, soldados con uniforme de mimetismo y sus caras pintadas de negro. Esgrimían fusiles de asalto SIG calibre 7.62 milímetros, con munición de guerra. Usaban cascos de asalto, de fabricación norteamericana.
Dos jóvenes y una señorita, corrían desarmados ante los disparos de fusil.
Atrás, los militares, con sus armas humeando habían iniciado la casería. Uno de los jóvenes, encontró una puerta abierta y salto hacia ella, buscando refugio. Rodrigo y Carmen Gloria continuaron corriendo y de pronto, estaban rodeados.
– ¡Tenderse! - Grito el que parecía el oficial a cargo. Los jóvenes no tenían alternativa, fue Carmen Gloria la primera en hacerlo, Rodrigo se demoro unos segundos y de pronto, un culatazo en la nuca lo derribo. En el suelo, los soldados convertidos en bestias, continuaron golpeándolo sin piedad.
– ¡Trae el bidón con el combustible! - ordeno el oficial a uno de los carapintada. Este, corrió a la camioneta y cumplió la orden.
– Ahora verán, estos malditos comunistas... - acotó el oficial y, acto seguido, roció los cuerpos de los jóvenes.
Sacó una caja de fósforos y, sonriendo de sadismo, les prendió fuego.
El infierno, se desato en el asfalto. Mientras Satanás, observaba de pie, frente a los cuerpos en llamas, con el bidón en sus manos.
Entre gritos, espanto y gemidos de dolor, las lenguas de fuego se fueron apagando, igual que los alaridos gimientes.
Los cuerpos ya no se movían, solo humeaban semi desnudos. Los pedazos y jirones de ropa, pegados a su piel, chamuscada, erosionada brillante.
Cúbranlos con frazadas y tiren envueltos a esta carroña, en la camioneta. - Ordenó la gruñente bestia uniformada, mientras se retiraba indolente, a la camioneta.
Los soldados obedecieron, como maquinas autómatas, sin decir una palabra. Como sacos de papa, subieron los bultos de los jóvenes uno a uno y posteriormente, encaramándose ellos en la camioneta, se sentaron sobre los indefensos y calcinados cuerpos.
Y como si nada, la camioneta se alejo a toda velocidad.
Minutos después, todo volvió a la aparente calma en la calle Hernán Yungue.
Desde la fábrica de escobas, donde había encontrado refugio, salio Pedro Martínez, el otro joven. La palidez en su rostro lo delataba, había visto todo... la inhumana barbarie.
Esto, que parece parte de una novela de terror, es real. Ocurrió aquí, en Santiago y lo sabemos todos los chilenos. Pero, ¿Que hacemos? ¿Que podemos hacer?
La justicia, no hace nada para llegar a la verdad. Los padres de los jóvenes, presentaron una querella criminal, ante el 15 Juzgado del Crimen. Se nombro un ministro en visita.
Posteriormente, se detuvo a la patrulla y después de interrogarlos, quedaron en libertad... Solo quedo detenido el oficial al mando, por cargos de “violencia innecesaria, con causal de homicidio y lesiones graves”.
A cargo del proceso, quedo el fiscal militar ad hoc Edwin Blanco; quien lo encamino, no a la búsqueda de castigo a los culpables, sino a la culpabilidad de las victimas.
Esto, se confirmo luego que el fiscal realizo una reconstitución de los hechos, que no paso de ser una burda maniobra, basada únicamente en la justificación de la acción realizada por los militares que cometieron el asesinato. El fiscal militar incluso, llego a detener e incomunicar por un día, a uno de los testigos, que se resistía a doblegarse ante las presiones para que cambiara su testimonio.
Posteriormente, fueron modificados los cargos del oficial, por cuasidelito de homicidio y lesiones graves, quedando este en libertad bajo fianza. Siendo que las pruebas del horrendo crimen, estaban en el escritorio del Juez que otorgo la libertad y, por ultimo, sacrificando el alfil, el régimen da de baja a un coronel, que estaba sobre la cadena de mando. Lo arrestan y luego, sale en libertad bajo fianza, por el delito de ¿No informar al alto mando?
– "Aquí no se mueve ni una hoja, sin que yo lo ordene"... Estas palabras, del propio General Pinochet, en uno de sus tantos discursos, comprueban que es así. Por supuesto. La verticalidad en el mando, del Ejercito Chileno y en las Fuerzas Armadas, siempre ha sido así. Y mas ahora, bajo un régimen militar.
El General en jefe, sabe todos los movimientos de sus tropas, en toda guerra. Y en su guerra contra el comunismo internacional, el es responsable… de los asesinatos de: Orlando Letelier, José Parada, Santiago Natino, Manuel Guerrero, Juan Jara, Felipe Rivera, José Carrasco, Abraham Musckatblit, Gastón Vidaurrazaga; por nombrar algunos y muchos otros, que han sido asesinados por luchar consecuentemente, contra la maldad tiránica de este régimen de crímenes, sangre y mentiras.
La lista es larga y algún día... Cuando se abran las grandes alamedas, el pueblo será el que hará justicia.”
Después… mi maquina de escribir quedo en silencio y la tinta se fue secando en el papel.
Los antecedentes, para sacar el boletín del comité por la vida, decían que el 8 de agosto, en medio de la “jornada por la vida” convocado por esta organización, posterior a la agresión sufrida por una religiosa, el día domingo 17 de julio, simulando un asalto en la población Violeta Parra y, a causa de las ocupaciones militares, había que denunciar lo que ocurría esos días de espanto… El rapto y posterior asesinato de Felipe Rivera, vecino de la población Sara Gajardo. Los allanamientos, asaltos y saqueos en casas particulares o en las parroquias, efectuadas por agentes del estado, las detenciones ilegales, los castigos, apremios ilegítimos practicados en las comisarías, los amedrentamientos y amenazas a familias enteras de pobladores, hacían necesario proyectos de prensa popular escrita.
Había que sacar un medio de comunicación en el Comité... “El Grito por la Vida”, que se materializó en marzo de 1987 junto a otros medios populares que, financiaron las vicarias obreras junto a las ONG progresistas, duró hasta que cayó el General Pinochet y su régimen cívico militar.
Posteriormente, en el gobierno de Don Patricio, el Congreso aprobó la Ley que regulaba los medios informativos comunales, que normaba la emisión de periódicos de circulación restringida y las Radioemisoras Populares de baja cobertura, autorizando su publicación y difusión, pero con la exigencia, dirigida al medio informativo popular, de ser administrado por un Periodista Profesional y funcionando, como un medio de comunicación sin fines de lucro, negándoles el derecho a publicar avisos comerciales pagados, sin otorgarles financiamiento por parte de organismos del Estado.
El nuevo gobierno tenía que regular y darle un marco de legalidad a las comunicaciones sociales.
Yo creo que fue una forma “democrática” de control informativo, para no compartir el denominado “quinto Poder” exclusivo de los grandes consorcios periodísticos, poder que en dictadura, fue disputado por los medios y redes populares informativas, radios y boletines que jugaron una parte importante en la apertura del cerco informativo y de control ideológico del régimen autoritario.
Muchos dicen ahora que esa lucha informativa y armada no servía, que la paz que anhelábamos se podía negociar con la Dictadura y negociaron, a espaldas del pueblo, un plebiscito sin registros electorales, cuando la caldera estaba a punto de reventar… negociaron una salida pactada, que se definiría con la famosa “batalla del lápiz” que ganaron, con un jaque de alfil; Rey ahogado en Torre 1; para terminar en tablas, a la chilena. Pero yo creo que no ganamos, que fue otra utopía, “el Rey ha muerto, viva el Rey” dijeron los “sabios” dirigentes políticos.
Si no hubiera estado la férrea disposición de luchar, de buscar y traer armas, de organizar una fuerza militar propia, de entregar la vida por la democracia popular, si no hubiera habido un intento de magnicidio, si no se hubiese llamado a la “Rebelión Popular” y la “Guerra Patriótica Nacional” ¿hubiese ganado la negociación por si sola? No lo sabemos.
Y aquí estoy ahora, intentando hacer algo en el Colectivo Comuna Debate, después de toda una vida trabajándole a distintos patrones, prestándoles servicio de ventas, de tele-marketing o de seguridad privada, cuidando “el Capitalismo Popular” o la “economía del chorreo” que nunca se desbordó, para disputar las migajas, con mis sagrados descuentos provisionales en manos de los mismos empresarios del régimen en las AFP, que nos dicen una y otra vez "esperen tiempos mejores", a doce meses de jubilar y recibir una mísera pensión; Esperando un cercano futuro incierto, de mayores carencias e inseguridades, de seguir en trabajos cansinos y pitutos paupérrimos, o una Fundación florida para abuelos.
Y cada noche de insomnio me pregunto… ¡Con la negociación y la salida pactada!, ¿Qué ganamos? La modificación de la Constitución dejada por la Dictadura; El modelo Económico de los Chicago Boy impuesto a sangre y fuego, pero maquillado; La entrega de los recursos naturales sin industrialización previa ni impuesto al valor agregado; La entrega de los servicios básicos, estratégicos, de obras publicas y vial a Empresas extranjeras; Los tratados de “libre comercio” con las grandes corporaciones transnacionales que se llevan las riquezas a paraísos fiscales; las políticas económicas y distributivas impuestas por el Fondo Monetario Internacional; ¿Realmente le ganamos a la Dictadura y sus dirigentes políticos civiles, con un lápiz y el voto popular?
¿Ganamos nuestra verdadera libertad?

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