Peppone y su legado
SABADO
La huella de Peppone
El miércoles 8 de septiembre de 1986 estaba fresco, era el final de un invierno frío.
Durante la noche, por la televisión Nacional se habían emitido avisos encubiertos que, llamaban entre líneas, al acuartelamiento del personal militar y de las unidades de elite como el “Comando Cobra” y las unidades operativas de la CNI, encargadas de las acciones clandestinas de captura, represión y asesinatos, del aparato dictatorial.
Salí temprano en la mañana de ese día, hacia el centro de Santiago. Había que terminar la diagramación del boletín e incluir, la aún difusa noticia, del atentado a la comitiva presidencial, por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, para después, volver a Quinta Normal y llevarlo urgente a prensa, que se encontraba en un pequeño taller imprenta en Salvador Gutiérrez, casi al final de la comuna Quinta Normal.
La Agrupación Metropolitana de Pobladores tenia la sede en calle Arturo Prat, media cuadra antes de la avenida Santa Isabel, en el lado sur de Santiago y los compañeros, me habían pasado la llave el día anterior, para ocuparla temprano, así podríamos terminar e imprimir el boletín informativo en la mañana, para compaginar en la tarde noche y distribuirlo al día siguiente.
Llegue sin mayores problemas, a pesar que durante la noche, en Estado de Sitio, las patrullas policiales y los aparatos de seguridad estuvieron rondando por las poblaciones en un desenfrenado ir y venir, buscando a los “supuestos terroristas” que habían osado atacar al tirano, intentando matarle.
El intento de tiranicidio a Pinochet, efectuado por un comando del Frente Patriótico Manuel Rodríguez y denominado “Operación Siglo XX”, que contaba con no más de quince milicianos, que portaban fusiles de asalto y lanzacohetes, había ocurrido como a las 19 horas del día 7 de septiembre, en la Cuesta Achupallas del camino al cajón cordillerano del Río Maipo, en la Provincia de Puente Alto, dejando a cinco escoltas de la comitiva muertos y once heridos o lesionados, con el dictador escondido hasta altas horas de la noche… Solo se sabia, lo que había informado la Dinacos a ultimas horas de la noche anterior, donde después de sacar la noticia, “desconociendo” a los autores, producto de su capacidad militar, pero una vez confirmado por los aparatos de inteligencia norteamericanos, se apuraron en acusar al Frente del “atentado terrorista” contra la comitiva, compuesta de siete vehículos, fuertemente armados y con una veintena de efectivos, “los mejores soldados comandos del Ejercito de Chile” que, según ellos, no habían podido defenderse por la superioridad de los atacantes.
Ya me había instalado en la mesa de luz y tenia la tetera hirviendo, para el café de la mañana, cuando llego Osvaldo, el compañero que también trabajaba en la comisión de propaganda del Partido, con el azúcar y el pan. Este, preparó las tazas y sirvió el café, mientras yo terminaba de acomodar las fotos en las transparencias, que correspondían al color negro. Solo los títulos de la portada, sobre el llamado a la “Huelga Nacional”, y ahora el atentado a Pinochet el día anterior, serian de color rojo.
Busque, entre los archivos, algunas transparencias donde aparecieran tanto el general humillado, como los milicianos del Frente Patriótico que se enfrentaba contra la tiranía; escarbando alguna fotografía que nos sirviera para la noticia del atentado.
Entre el café y la pegatina de los textos, Osvaldo me comentaba de las ideas que tenían con el grupo “Transporte Urbano” para hacer clases de arte y serigrafía, en el galpón donde practicaban las canciones y el trabajo colectivo…
– Tenemos un tremendo espacio. – concluía.
Cuando terminamos, el café y la compaginación, cerca de las 10 de la mañana, llego la compañera Claudina Núñez, con la noticia;
– Secuestraron a nuestro compañero Felipe Rivera Fajardo; parece que como represalia por el atentado del cajón del Maipo. - Comentó alarmada.
– Se sabía que estos fascistas descargarían su rabia con secuestros y asesinatos a militantes del partido, porque los compañeros del Frente los dejaron como cobardes… Debemos cuidarnos. - respondió Osvaldo. - Es lamentable que no pudieran reventar el auto del maldito, …creo que salio arrancando como un cobarde.
– Intente conseguir mas información del secuestro, compañera. – Agregué, mientras continuaba con mi trabajo. - Con algún compañero del comité regional, para escribir un articulo en el próximo número.
Claudina me miró y con una preocupada sonrisa, encendió una radio. Comenzó a subir el volumen y buscando la emisora independiente “Nuevo Mundo”, que pertenecía al partido y no seguía las pautas de la Dinacos, el organismo dictatorial que controlaba y censuraba las informaciones de radio y televisión.
– Alguna información saldrá en las noticias. – Indico, dirigiéndose posteriormente al mesón, para prepararse un café. – De todas maneras, en este número no podemos agregar más de lo que hay… Para el próximo mes ya tenemos el secuestro, las movilizaciones populares con el llamado de la CUT a la huelga y la represión que desaten producto del atentado.
Después, terminado el café, la compañera partió a una reunión sobre derechos humanos, que había programado la Vicaria de la Solidaridad.
Continuamos la diagramación, enumerando las páginas que estaban listas y las guardamos en la carpeta, para llevarlas al taller.
En las horas siguientes, gracias a las llamadas telefónicas de Claudina Núñez, nos enteramos que no solo era el compañero Rivera el secuestrado, sino dos compañeros más del MIR, que habían sido llevados a la fuerza por desconocidos, durante la madrugada.
La ola represiva continuó con el arresto de Germán Correa, Ricardo Lagos y Patricio Hales, dirigentes políticos conocidos, y entre otros dirigentes públicos detenidos, el abogado de la Vicaria de la solidaridad, Luis Toro.
Terminada la diagramación del boletín, la llevamos ya en la tarde, sin contratiempos a pesar de la constante movilización de efectivos de seguridad e investigaciones, que rondaban los locales públicos de las ONG partidarias, como de Derechos Humanos; a la casa del compañero Aldo, encargado de la imprenta de Salvador Gutiérrez. El se encargaba de traspasar los originales a las planchas y de la impresión posterior.
Al día siguiente, la información se fue complementando a medida que fueron apareciendo los cadáveres de cuatro secuestrados; el cuarto, del Partido Comunista, había sido secuestrado y asesinado durante la madrugada y una vez mas, la desinformación de los medios repetía lo indicado por la DINACOS que bajo una fuerte censura, entregaba la información oficial del gobierno, indicando que los asesinatos eran una “purga entre comunistas”.
Durante la mañana, en el local de la Metropolitana de Pobladores, la compañera Claudina tuvo varias reuniones con dirigentes públicos del partido, que aunque tomando las medidas de seguridad, estaban siendo seguidos por la policía de investigaciones.
– Mientras sean de investigaciones, no hay problema… - indicaba Osvaldo. – hay que preocuparse cuando sean seguidos por civiles, en autos sin patente.
La Comisión de Derechos Humanos de la Vicaria de la Solidaridad, tuvo demasiado trabajo ese día, había que poner muchos Recursos de Amparo, pero solo los arrestados por Carabineros tenían rastro legal para ser amparados por la justicia; muchos opositores al gobierno, incluso Demócrata Cristianos, habían sido arrestados por Carabineros y entregados a la Justicia Militar para ser interrogados… Era una vendetta de organismos del Estado, post atentado al dictador, que activó la lista de opositores… todos secretamente condenados a muerte, por ser enemigos férreos de su régimen.
En La embestida rabiosa del dictador, que se ensañó con los cuatro secuestrados por civiles desconocidos, fueron sacados de sus casas en la madrugada, a la fuerza y sin orden judicial, para ser posteriormente asesinados.
La información que fui recopilando para el próximo Boletín, llegó mayoritariamente por el Partido Comunista, como conocía a varios compañeros del MIR, recopilé información sobre los compañeros de esa orgánica, que fueron secuestrados y asesinados por un autodenominado Comando 11 de septiembre, para vengar en intento de tiranicidio.
El desarrollo de los hechos se resumía como sigue; Cuando en la madrugada, los canales televisivos y radio emisoras, por medio de avisos, activaron la movilización secreta de los aparatos del Estado, los efectivos de la CNI iniciaron cerca de las 2 de la madrugada, el operativo con un grupo de civiles con pasa montaña militar y armados, rodearon la casa en la comuna de Pudahuel, secuestraron a Felipe Rivera Gajardo, electricista militante del Partido Comunista, subiéndolo a un taxi que partió con rumbo desconocido; posteriormente, alrededor de las 4 de la madrugada, efectivos de la CNI, que se cruzan con Carabineros, llegan a la casa del artista plástico Gastón Vidarrazaga Manríquez, dirigente del MIR en San Bernardo, el que es sacado a empujones por tres civiles fuertemente armados, también es llevado con rumbo desconocido.
José Carrasco Tapia, dirigente público del MIR y conocido como Peppone, es asaltado en su casa a las 5 de la madrugada, en el barrio Bellavista; su hijo Luciano presenció como lo sacaron a medio vestir, descalzo, sin dejarlo siquiera atar sus zapatos.
– No los va a necesitar. – indicó a rostro descubierto uno de los sicarios, con una sonrisa burlona… fue maniatado en presencia de su esposa Silvia Vera y de sus hijos Iván, Alfredo y Luciano.
Después, despuntando la mañana del día 8 de septiembre, fueron encontrados muertos. José Carrasco fue ejecutado acribillado en el muro perimetral del cementerio Parque del Recuerdo en Recoleta, similar a los otros asesinados.
Ese día también, fueron detenidos los dirigentes políticos de Izquierda y de Centro, como el demócrata cristiano Jorge Lavandero, que buscaban una solución democrática a la crisis institucional de la Dictadura.
El día 9 de septiembre, alrededor de las 3 de la madrugada, en Casas Viejas, el publicista Abraham Muskatblit Eidelstein, militante del Partido Comunista, es arrestado a manos de un comando de 12 civiles de la CNI, fuertemente armados, que rodean la vivienda y lo sacan a empujones frente a sus familiares… también es asesinado, acribillado con saña algunas horas después y abandonado, en un canal de regadío aledaño al camino de Lonquen.
Entre los cuatro mártires que luchaban por un Chile democrático y popular, por una Patria para todos, José Carrasco Tapia es quien tiene mayor connotación, por su carisma y capacidad intelectual, se perfilaba como un referente de la izquierda que concitaba unidad.
“Sus ojos calidos tras gruesos cristales, alto, macizo, indoblegable en sus ideas, solidario, calido, en su boca siempre acertaba con palabras precisas y seductoras”.
Peppone era un apasionado periodista incansable, con su pluma se volvía temerario… Era un conjugador de palabras prohibidas y un trasgresor, era un trabajador incansable por el socialismo, consejero metropolitano del colegio de periodistas, era en el momento de su muerte el Editor de la Revista Análisis, uno de los medios alternativos que no seguían la pauta de la DINACOS.
La historia de Peppone se remonta al gobierno de la Unidad Popular; trabajó en la revista Gol y Gol, la Revista siete días y en la revista Punto Final del MIR, además como periodista en el diario La Tercera, radio minería y el canal 9 de la Universidad de Chile.
Después del sangriento Golpe Civil Militar, financiado por la ITT y la CIA norteamericana, en contubernio con la derecha empresarial auspiciada con dólares, por Agustín Edwards y sus medios informativos, Peppone fue detenido en el año 1974, trasladado y torturado en la base naval de Talcahuano, fue recluido en Villa Grimaldi.
Luego de meses en interrogatorios y sin encontrarle delitos, fue derivado al campo de concentración de Puchuncavi, allí organiza la primera “huelga de hambre” para denunciar el asesinato de 119 personas desaparecidas, en la conocida operación Cóndor, ordenada por el dictador Pinochet.
Es liberado en el año 76 y exiliado a Venezuela en 1977, posteriormente se radica en México, donde trabaja como periodista denunciando a la dictadura chilena y sus violaciones a los derechos humanos.
Vuelve a Chile en 1984 para integrar la lucha antidictatorial, organizando, denunciando y acompañando a las victimas de violaciones de derechos humanos, ocurridas en las protestas contra la dictadura cívico militar.
En el siguiente numero del Boletín Metropolitano La Red, se denunciaron los asesinatos de los inocentes, efectuados en represalia por la Operación Siglo XX y la saña con la que actuaron los asesinos, amparados por las sombras oscuras del poder, que sentía la amenaza de la sagaz pluma, del editor de la revista Análisis. Los medios informativos populares se multiplicaron en las poblaciones, se desarrollaron talleres de periodismo popular, de radios clandestinas y de video alternativo… El Canal 3 de La Victoria, marcó el camino a los videistas populares que, poco a poco, fueron rompiendo el cerco informativo de la DINACOS.

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